
Las decisiones financieras se deben tomar a partir de una adecuada organización, pero también desde la búsqueda de tu bienestar, pues este es uno de los principales objetivos cuando se trata del manejo cotidiano del dinero.
El bienestar financiero no solo se trata de tener grandes cifras en la cuenta bancaria y, aunque entre 2021 y 2024 aumentó en 8 puntos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), es un tema que vale la pena seguir entendiendo para poseer claridad acerca de cómo ahorrar dinero y administrarlo de la mejor forma posible.
¿Qué es el bienestar financiero?
Este concepto consiste en tener la capacidad y libertad para satisfacer con seguridad tus necesidades básicas en lo económico, administrando adecuadamente el dinero a corto y a largo plazo, para estar bien tanto en el presente como en el futuro.
Es una de las metas financieras más relevantes en la vida, y algunas de las señales que puedes percibir una vez que lo alcanzas son las siguientes:
- Eres capaz de establecer presupuestos fácilmente.
- No buscas tener un estilo de vida más allá de tus posibilidades y, aun así, satisfaces todas tus necesidades.
- Sabes qué son las deudas y cómo manejarlas.
- Tienes un buen historial crediticio.
- Piensas en el cuidado de los recursos a largo plazo, como invertir dinero o ahorrar.
- No ves al dinero como lo que guía tu vida o determina tu autoestima.
- Tienes la capacidad de afrontar imprevistos sin que eso afecte tu economía.
Estos indicadores son, al mismo tiempo, beneficios que te brindan tranquilidad y desahogo en lo económico.
Estrategias y decisiones financieras para alcanzarlo
Para que experimentes las ventajas descritas y sepas que tu bienestar futuro para conseguir tus metas financieras está asegurado, estas son las decisiones que te llevarán por el camino correcto.
1. Crea un presupuesto
La base de unas finanzas saludables es saber hacer presupuestos, es decir, planear y tener el control del dinero que obtienes y cómo lo gastas.
Para esto debes llevar un registro de tus ingresos mensuales fijos; anotar tus gastos cotidianos en ese periodo, considerando los esenciales y los innecesarios; destinar porcentajes a dichos gastos, procurando que la mayor parte cubra los esenciales y guardando una cantidad para el ahorro y el pago de deudas, además de hacer ajustes periódicamente para adaptarte a los cambios que ocurran en tu vida.
2. Ahorrar en un fondo de emergencia
Este es un soporte financiero por si surge algún inconveniente como una enfermedad, descomposturas en el auto o en tus electrodomésticos, la necesidad de hacer reparaciones en casa, entre otros, de modo que no afecte al presupuesto ya planeado.
De tus ingresos, al momento de planear tus gastos, considera una parte de lo que destinarás al ahorro general, para el rubro de emergencias. Hazlo poco a poco y de acuerdo a tus posibilidades, de forma que no te presiones, pero siendo constante y tratando de llegar a una meta que tú mismo establezcas.
3. Controlar las deudas y reducirlas
Las deudas utilizadas con un enfoque específico te pueden ayudar, siempre y cuando las controles adecuadamente.
Para gestionarlas bien, reducirlas y eliminarlas, te recomendamos anotarlas todas, con sus respectivas tasas de interés y plazos, para comenzar a centrarte en las que te generen mayores intereses y que ese dinero se vaya liberando para ti, cubriendo cada vez más rápido tus otras deudas.
4. Diversificar ingresos
Busca alternativas para fortalecer tu economía, de modo que tengas más de una sola fuente de ingresos.
Entre lo que puedes hacer aquí, está el ofrecer algún producto o servicio relacionado con un talento o habilidad que poseas. Por ejemplo, vender postres, comida, hacer diseños, dar clases de regularización o iniciar un emprendimiento pequeño. Otra manera de diversificar es entrando al mundo de las inversiones de bajo riesgo y poniendo a trabajar tu dinero por ti.
5. Planear tu retiro
Debes pensar en el retiro como un ahorro para el futuro, en donde cada peso significa parte del sustento del mañana.
Así que para que este sea suficiente, lo recomendable es que revises tu Afore, verificando tu estado de cuenta, para que entonces hagas aportaciones voluntarias basadas en el estilo de vida que quieras tener al retirarte y el cálculo de cuánto tendrás que ahorrar aproximadamente para lograrlo.
6. Invertir dinero en salud
Gozar de buena salud minimiza la probabilidad de que en el futuro tengas elevados gastos médicos y hace posible que disfrutes a tope de tu bienestar.
Para lograrlo, asiste a chequeos médicos cada cierto tiempo, hazte estudios, exámenes de rutina y ten al día tus vacunas. Invierte también en una buena alimentación, así como en medios, espacios o elementos para hacer deporte y mantenerte saludable.
7. Contar con los seguros adecuados
Para mantener la estabilidad ante incidencias mayores que las que se pueden manejar con un ahorro para emergencias, lo ideal es contar con seguros para que, ante un gasto de esa magnitud, tu economía se mantenga estable.
Considera tener contratados un seguro de gastos médicos mayores, de vida, de auto y de vivienda.
| PRO TIPS | |
| Automatiza tu ahorro | Configura transferencias automáticas. El día que recibes tu pago, designa un monto fijo para tu ahorro, fondo de emergencia e inversiones. Así, ¡ahorras sin siquiera pensarlo! |
| Revisa tus “gastos hormiga” | Ese café diario, las suscripciones que no usas, las compras por impulso… ¡Suman una fortuna a fin de año! Usa una app de finanzas para rastrearlos y verás cuánto puedes redirigir a tus metas. |
| El interés compuesto es tu mejor amigo | No solo ahorres, ¡invierte! Incluso pequeñas cantidades invertidas de forma constante pueden crecer exponencialmente con el tiempo gracias al interés compuesto. Significa que ganas intereses sobre tus intereses. ¡Es como una bola de nieve de dinero! |
Adopta una regla de presupuesto simple: Si hacer un presupuesto detallado te abruma, prueba la regla 50/30/20. Destina el 50% de tus ingresos a necesidades (vivienda, comida), el 30% a deseos (salidas, hobbies) y el 20% a tus ahorros y pago de deudas. Es una guía flexible y fácil de seguir.

Haz posible tu bienestar y cumple tus metas financieras a futuro
El bienestar futuro se va construyendo paso a paso con decisiones financieras bien pensadas que siempre estás a tiempo de tomar. Así que aprende cómo ahorrar dinero, inviértelo, controla las deudas y planea tu retiro. Lleva a cabo estas acciones paso a paso e irás ganando más confianza y libertad, de modo que en el futuro no te falte dinero para satisfacer tus necesidades y que vivas bien.
Preguntas frecuentes
Si quieres saber más, aquí hay dudas comunes respecto a este tema, con respuestas para ti.
¿Cuáles son las mejores prácticas para alcanzar el bienestar financiero?
Analizar la situación desde la que partes, establecer los objetivos que quieres lograr, controlar tus deudas, gastar menos de lo que ganas y usar productos de inversión.
¿Cuánto dinero debería tener exactamente en mi fondo de emergencia?
Como recomendación, si quieres tener una meta preestablecida, ahorrar de 3 a 6 meses de tus gastos fijos es lo ideal. Empieza por calcular cuánto necesitas para vivir un mes (renta, servicios, comida, transporte). Esa cantidad, multiplicada por 3, es tu primera gran meta. Si tu trabajo es inestable o tienes dependientes, apuntar a 6 meses te dará una tranquilidad invaluable.
¿Toda deuda es “mala”?
¡No necesariamente! Hay una gran distinción entre una deuda “buena” y una “mala”.
Deuda buena: Es aquella que se usa para adquirir un bien que aumentará su valor o tus ingresos a futuro, además de estar bien gestionada. Ejemplos: un crédito hipotecario para comprar una casa o un préstamo estudiantil para una carrera con alta demanda.
Deuda mala: Es aquella mal manejada, que afecta al historial crediticio, genera intereses fuera de control y deriva de gastos no productivos o impulsivos.
¿Qué es el “historial crediticio” y por qué es tan importante?
Es tu “currículum” financiero. Registra cómo has manejado tus créditos (tarjetas, préstamos, etc.). Un buen historial (pagar a tiempo y no endeudarte demás) te abre las puertas a mejores productos financieros en el futuro, como créditos hipotecarios o de auto con tasas de interés más bajas. Puedes revisar tu historial gratis una vez al año en el Buró de Crédito o en el Círculo de Crédito.
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