Conoce las diferencias y características de la tasa fija y tasa variable antes de solicitar un crédito hipotecario.

Decidir entre una tasa fija y una tasa variable es, sin duda, uno de los pasos más importantes al tramitar un crédito hipotecario, pues es una elección que impactará tus finanzas personales a largo plazo. Si estás pensando en adquirir una vivienda, este es un tema que vale la pena conocer.
Comprender qué significa cada opción te permitirá hacer un mejor análisis de riesgo y elegir con mayor seguridad. No te preocupes si al principio parece complicado, aquí te explicaremos de forma sencilla las diferencias para que tomes la mejor decisión para tu bienestar financiero.
Antes de entrar en los detalles, es fundamental entender qué es la tasa de interés. El Banco de México (Banxico) la define como “el precio del dinero”, es decir, es el costo que pagas por pedir prestado o la ganancia que obtienes por ahorrar (en caso de inversiones).
En un crédito hipotecario, la tasa de interés es el porcentaje adicional que pagarás a la entidad financiera por el préstamo otorgado para comprar una casa o departamento.
Elegir entre una tasa fija o una variable dependerá totalmente de tu perfil y tus objetivos. ¿Prefieres la seguridad de saber exactamente cuánto pagarás cada mes? ¿O estás dispuesto a asumir un poco de incertidumbre? Este análisis de riesgo es la clave de tu decisión.
La diferencia es bastante directa, como sus nombres lo indican.
| Característica | Tasa fija | Tasa variable |
| Definición | Se acuerda al inicio de tu crédito hipotecario y no cambia durante toda la vida del préstamo. Ej. Si firmas con una tasa de 10.5% anual, pagarás ese porcentaje la vigencia completa del crédito, así sean 15 o 20 años. | Está ligada a un índice de referencia, como la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE). |
| Estabilidad | Máxima estabilidad y predictibilidad en tu pago. | Flexibilidad, pero con riesgo de fluctuación. |
| Pago inicial | Generalmente, un poco más alto al inicio. | Empieza con un interés más bajo que la tasa fija, aunque luego incrementa. |
| Riesgo | Cero sorpresas. Protegido ante alzas económicas. | El pago mensual puede subir si la tasa de referencia aumenta. |
Optar por una tasa fija es elegir la estabilidad, ya que desde el día uno sabes exactamente cuánto pagarás cada mes. Esto es una ventaja enorme para la planeación financiera a largo plazo.
No importa si la economía atraviesa turbulencias o si las tasas de interés generales suben drásticamente; tu pago mensual se mantiene igual. Esto te da tranquilidad, permitiéndote presupuestar y hacer una proyección de gastos a futuro.
¿La desventaja? Generalmente, las tasas fijas pueden empezar siendo un poco más altas que las variables en el momento de la contratación. Esto blinda a las instituciones financieras por asumir el riesgo de que las tasas suban más adelante.
La tasa variable es la opción de la flexibilidad, pero también de la incertidumbre. Su principal atractivo es que, comúnmente, arranca con un interés más bajo que la tasa fija. Esto puede hacer que las mensualidades iniciales sean más cómodas.
El mecanismo es que la tasa de interés de tu crédito se compone de una tasa de referencia (como la TIIE) más un margen fijo que te cobra la entidad financiera (por ejemplo, TIIE + 3 puntos). Si la tasa de referencia disminuye, tu pago mensual también lo hará.
El riesgo principal es que, si la tasa de referencia se incrementa, tu pago también lo hará. Aquí es donde entra la importancia del análisis de riesgo. Si las tasas de interés generales aumentan significativamente, tu pago mensual podría incrementarse al punto de impactar tus finanzas personales.
Cuidado con el CAP: Si te inclinas por una tasa variable, asegúrate de preguntar si el crédito tiene un CAP o tope de tasa de interés. Algunos créditos variables establecen un tope para proteger frente a aumentos. La falta de un CAP indica un riesgo más alto.

Ahora observa cómo impacta esto directamente en tu bolsillo al comprar una casa o departamento.
Con una tasa fija, tu pago mensual es predecible. Si tu pago es de $10,000 pesos hoy, será el mismo dentro de 10 años, lo cual facilita la creación de un plan de vida y te protege ante situaciones imprevistas.
En el caso de una tasa variable, tu pago puede fluctuar a lo largo de tu crédito. Podrías empezar pagando $8,500 pesos, pero si la tasa de referencia sube 3 puntos porcentuales en 5 años, tu pago podría saltar a $11,000 pesos o más (el cálculo exacto depende del capital restante). Esta incertidumbre puede ser estresante si no tienes un fondo de emergencia o si tus ingresos son muy justos.
El plazo del crédito también es relevante. En una tasa variable, si las tasas suben mucho, las entidades financieras extienden ese periodo para que el pago no tenga un incremento fuerte, pero terminas pagando intereses por más tiempo. Con la tasa de interés fija, el plazo que firmas es el que cumples, siempre que pagues puntualmente.
No bases tu decisión solamente en la tasa de interés (fija o variable). El número que realmente debes comparar es el CAT.
Este porcentaje incluye:
A veces, una tasa variable “baja” tiene un CAT muy alto por las comisiones a ser pagadas, haciendo el crédito más caro que con una tasa de interés fija. El CAT es la única herramienta objetiva para un análisis financiero comparativo entre productos.
No hay una respuesta única. La mejor elección entre tasa fija y tasa variable depende de tu situación personal y tu tolerancia al riesgo.
Piensa en una tasa fija si:
Considera una tasa variable si:
Al final, la decisión de comprar una casa o departamento con un crédito hipotecario es un gran compromiso financiero. Lo más importante es que compares opciones y entiendas perfectamente lo que estás firmando.
Si quieres empezar a evaluar opciones, considera el Crédito Hipotecario Bancoppel, que ofrece atractivas tasas fijas desde 9.90% para tu mayor tranquilidad.
Utiliza el Simulador de Crédito Hipotecario BanCoppel y, en 5 minutos, obtén el desglose de diferentes escenarios para que elijas la alternativa que mejor se adapte a tus posibilidades.
El mundo hipotecario es complejo, por lo que aquí hay información adicional para resolver tus dudas.
Sí. Estos créditos te ofrecen una tasa fija durante los primeros años (por ejemplo, los primeros 3, 5 o 7) y después se convierten en tasa variable. Son excelentes si planeas vender o liquidar la propiedad antes de que termine el periodo fijo, o si quieres probar el mercado con seguridad inicial.
Si esperas aumentos salariales significativos, una tasa variable podría ser atractiva (porque puedes manejar los incrementos), pero una tasa fija también. ¿Por qué? Porque con la tasa de interés fija, si ganas más, puedes destinar ese extra a pagos anticipados a capital y liquidar tu deuda en menor tiempo.
Algunas veces sí; sin embargo, no es la práctica común. Las entidades financieras suelen ofrecer conversiones solo en campañas específicas. Lo que usualmente se permite es la refinanciación o mejora de hipoteca (es decir, subrogar o transferir tu hipoteca a otra institución) para cambiar de un esquema variable a uno fijo cuando encuentres una mejor oferta.
La TIIE es la tasa de referencia principal en México y la que afecta el costo de la mayoría de los créditos variables. Es determinada por el Banco de México (Banxico) y refleja la política monetaria del país. Si el Banco de México sube la TIIE para controlar la inflación, la tasa de interés variable se incrementará.
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