Descubre estrategias prácticas para organizar las finanzas para adultos mayores.

Para muchos mexicanos, la llegada de la etapa de retiro no siempre va acompañada de una pensión mensual. Muchos trabajaron por su cuenta, tuvieron negocios propios o se dedicaron al hogar, y hoy se enfrentan a la realidad de que el dinero llegue de forma irregular; por ello, es normal que surja la pregunta: “¿cómo organizar mis finanzas en esta etapa de mi vida?”.
Ya sea que recibas ayuda de tus hijos, vivas de la renta de un inmueble, vendas algún producto o utilices tus ahorros, la falta de un sueldo fijo puede generar angustia. Sin embargo, con orden y planificación, es posible vivir con tranquilidad y sin sobresaltos.
Aprende a manejar los gastos fijos de una casa, necesidades y gustos personales llevando a la práctica estos métodos de planificación financiera.
Cuando el dinero no llega en una fecha exacta, lo más peligroso es no saber cuánto necesitas para pasar el mes. Para no cometer el error de gastar lo que tienes en tu cartera hoy sin pensar en el recibo de mañana, necesitas tener un presupuesto mensual.
Toma una libreta y anota tus gastos fijos; estos son los que siempre debes tener en cuenta:
Suma todo esto y presta atención a esa cifra, porque pase lo que pase, lo primero que entre a tu bolsillo debe destinarse a cubrir este número. Conocerlo te quitará la mitad del estrés de encima.
Da mantenimiento a tu hogar o vehículo: Revisa una vez al año el estado de tu casa o auto para verificar que estén en buenas condiciones y su mantenimiento sea preventivo. No esperes hasta que haya daños o malfuncionamientos para actuar.
Si recibes depósitos o transferencias en tu cuenta bancaria, aprovecha la aplicación para tu planificación financiera.
La app de tu banco te da la opción de crear apartados o metas de ahorro para separar o dividir tu dinero para diferentes objetivos. La ventaja de esta función es que visualmente ese dinero no aparece como “disponible” en cuanto consultas tu saldo, pero lo puedes retirar en el momento que desees.
Puedes separar tu dinero de la siguiente manera:
O de la forma que mejor te acomode. Lo importante es que, al separar el dinero, evitas la tentación de gastarlo solo porque lo ves disponible.
Como adulto mayor, tienes ciertas ventajas financieras que muchas veces no se aprovechan al 100%. Estos beneficios funcionan como un “ingreso extra” porque permiten que el dinero te rinda más.
Compra por volumen: Para productos no perecederos (papel de baño, detergentes, jabones), compra paquetes o presentaciones grandes cuando haya ofertas, ya que el costo por unidad es menor.

Cuando no hay un sueldo fijo, debes ser muy cuidadoso con las deudas. Es común que te ofrezcan tarjetas de tiendas departamentales o préstamos por teléfono, pero esto tiene un riesgo.
Si pides un préstamo y el próximo mes tus ingresos bajan, tendrás dificultades para cubrir el pago de la mensualidad y los intereses se convertirán en una bola de nieve que no podrás detener.
Si no tienes un ingreso seguro cada mes, evita solicitar un crédito o préstamo; es mejor ahorrar un poco cada semana y comprar de contado. Si una tienda te ofrece meses sin intereses, asegúrate de que el pago mensual no desestabilice tus finanzas.
Tener dinero guardado puede marcar la diferencia durante una emergencia, especialmente porque, sin un ingreso fijo, una fuga de agua o una visita al dentista pueden dejarte corto de dinero.
No necesitas ahorrar mucho de golpe. Empieza con el cambio que te quede, por ejemplo, guarda todas las monedas de $10 pesos que lleguen a tus manos; te sorprenderás de cuánto puedes juntar en 6 meses. Ese dinero no se toca; es tu seguro contra imprevistos.
Invierte tus ahorros: Asesórate y abre una cuenta de inversión para que no solo guardes el dinero, sino que genere rendimientos para proteger tu patrimonio de la inflación.
Como el corazón de la familia, es probable que tus hijos o nietos acudan a ti buscando un préstamo.
Hay que tener la cabeza fría para esto. Ya trabajaste y cumpliste para cuidar su bienestar, ahora tus recursos son para que tengas una vejez tranquila.
Si prestas dinero que no te sobra, el riesgo es que termines dependiendo de los demás. El mejor apoyo que puedes dar a tu familia es mantenerte independiente y estable financieramente. Ayudar con consejos, cuidado o tiempo es tan valioso como el dinero y no pone en riesgo tu paz.
Organizar tu presupuesto mensual en esta etapa de tu vida va más allá de tener dinero suficiente para tus gastos: es garantizar tu seguridad y libertad financiera.
Recuerda: nunca es tarde para adoptar o reforzar hábitos. Toma el control de tus recursos y disfruta plenamente los frutos de tu esfuerzo junto a la compañía de tus seres queridos.
Encuentra más información para mejorar tu planificación financiera.
Analiza tus gastos hormiga, como suscripciones que no utilizas y compras “pequeñas” que haces diario, y córtalos para tener más dinero disponible para tus necesidades básicas. Asimismo, busca programas de apoyo social o pensiones que, como adulto mayor, tienes derecho a solicitar.
Sí, siempre que elijas instrumentos de bajo riesgo. En México, opciones como los bonos gubernamentales (CETES) son ideales porque tu capital está garantizado y puedes retirar tu dinero en plazos cortos, lo que es muy útil cuando surge alguna emergencia.
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