Un plan de ahorro es beneficioso en todo momento. Conoce cómo te puede ayudar tener uno y cómo crearlo.

Uno de los aprendizajes indispensables para el bienestar financiero al vivir en pareja, o siendo padres, es entender cómo hacer un plan de ahorro familiar, pues si todos están en el mismo barco sobre las decisiones de compra y la forma en que administran el dinero, pueden lograr que los recursos rindan más para vivir mejor.
Según la Encuesta Nacional sobre Salud Financiera (ENSAFI), un 24.2% de la población mexicana confía mucho en su capacidad de planear su futuro financiero, pero, aun así, el 36.2% reportó tener algún tipo de deuda, lo que refleja la importancia de cuidar las finanzas personales y las de tu familia.
Es una estrategia que puedes diseñar para alcanzar tus metas de ahorro. En este punto, hay que destacar que no solo se trata de guardar el dinero que te sobra en el día, sino de tener una planeación periódica y una estructura definida para alcanzar el monto acumulado que te propongas, ya sea a corto, mediano o largo plazo.
Básicamente, ahorrar hoy te permite atender las necesidades del futuro, además de:
Si lo piensas bien, a diario te enfrentas a decisiones de compra que pueden alejarte o acercarte a tus metas de ahorro; por ello, tener un plan hace toda la diferencia. Si incluyes a tu pareja, hijos e hijas, seguramente notarás que no solo pueden contribuir, sino que también les sirve para mejorar su educación financiera.
En ese sentido, comprender la importancia del ahorro familiar es fundamental: no se trata únicamente de juntar dinero, sino de construir acuerdos donde todos aprendan a administrar los recursos, entiendan sobre deudas y, al mismo tiempo, se sientan parte de un proyecto que beneficia a todos.
Ahorrar en familia implica mirar más allá de lo inmediato. Significa seguir algunos pasos, aprender a organizar los recursos que se necesitan para cubrir lo esencial y mantener un equilibrio que les brinde seguridad económica.
Todo plan empieza con un “para qué”. No es lo mismo ahorrar porque “es bueno” que hacerlo enfocados en un objetivo. Platiquen en familia y establezcan lo que desean lograr. Por ejemplo, irse de vacaciones decembrinas, tener un fondo de ahorro o comprar un auto nuevo.
Pro tip: Inclusive, pueden tener como meta el olvidarse de las deudas, puesto que cada monto guardado puede funcionar para pagar las tarjetas o créditos y, de esta manera, liberar a la familia de la carga que significa el estrés financiero.
También pueden fijarse más de una meta, a corto, mediano y largo plazo. Así, podrán ver el fruto de sus esfuerzos pronto al llegar al objetivo más cercano y motivarse para seguir adelante.
Una vez que saben para qué van a esforzarse y amarrarse el cinturón, deben revisar cuánto dinero realmente pueden apartar en un periodo de tiempo determinado. Por lo tanto, tienen que hacer un presupuesto familiar que considere:
| Ingresos | Gastos fijos | Gastos variables |
| Anoten todos los ingresos que entran al hogar, como el salario de papá o mamá y pagos extras si tuvieran un emprendimiento. | Registren los gastos básicos que tienen en el mes, como la renta, servicios, transporte, comidas, entre otros, que son necesarios. | No olviden los gastos que pueden surgir, como reparaciones, gastos médicos, compra de ropa, antojos y salidas, etc. |
El asunto aquí es calcular si los ingresos son suficientes para los gastos de la familia, si les quedan suficientes fondos para ahorrar o si necesitan hacer ajustes.
Pro tip: Nunca se debe gastar más de lo que se gana, porque eso se transforma en una acumulación de deudas de las que es difícil salir.
Para esto, hagan la suma de los ingresos, resten sus gastos totales y vean qué pueden recortar. Por ejemplo, si suelen salir al cine cada fin de semana, mejor prefieran una noche de películas en casa con palomitas caseras o limitarse a comprar ropa solo si la necesitan; así podrían reducir sus gastos y destinar ese dinero al ahorro.
Uno de los errores más comunes al ahorrar es querer juntar grandes sumas desde el principio, lo que dificulta conseguir sus metas de ahorro.
En este sentido, lo recomendable es iniciar con montos y plazos pequeños. Por ejemplo:
Es más fácil separar cantidades pequeñas y ver resultados rápidos, por ejemplo, en 3 meses. Con el tiempo, podrán pasar a un plan mensual más sólido para obtener mayores resultados ahorrando durante más tiempo.
Pro tip: Lo importante no es el monto, sino mantenerse constantes. Con el tiempo, la motivación aumenta y van forjando el hábito del ahorro con cada meta lograda.
Ahora que ya tienen objetivos y montos definidos, toca estructurar el plan. Como tip, pueden:
No se olviden de establecer una fecha para revisar el plan y ver si necesitan ajustar algo, pues este debe adaptarse a los cambios propios de la vida. Es decir, si algún mes tienen gastos extras, como en el regreso a clases o, por el contrario, tienen la oportunidad de ahorrar más de lo esperado.

Cuando el ahorro se vuelve un hábito compartido, se genera un efecto positivo que fortalece los lazos familiares, se enseña a los más pequeños a ser responsables con el dinero y se reduce el estrés que producen las deudas e imprevistos. En otras palabras, el ahorro familiar no solo mejora tus finanzas, sino que también mejora la calidad de vida y la confianza en el futuro.
Finalmente, consideren que la clave está en la constancia. No importa si comienzan con un plan de ahorro sencillo y metas a corto plazo; lo sustancial será mantener la disciplina y disfrutar el proceso como familia, sabiendo que con su compromiso y organización lograrán todo lo que se propongan.
Es normal enfrentar dificultades; por ello, si tu plan se estancó, revisa el presupuesto. Quizás las metas son demasiado grandes o no se ajustan a tu realidad económica. Revisa también si hay gastos “hormiga” que puedes recortar.
Involucra a los más pequeños dándoles un objetivo claro, como ahorrar para un juguete. Usa métodos visuales, como un frasco transparente o una tabla de seguimiento; explícales la diferencia entre “deseo” y “necesidad”. Entrégales una mesada para que aprendan a administrarse tomando decisiones que se ajusten al plan familiar.
Sí, hay varias herramientas digitales que te ayudan a administrar y registrar los ingresos, comenzando con las más tradicionales como un Excel hasta las más pro, como los apartados de las cuentas bancarias, que no solo sirven para depositar de manera segura el dinero, sino que ayudan a diferenciar el ahorro para cada meta establecida.
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