
Aunque muchas personas cuentan con el apoyo de instituciones públicas de salud como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), entre otros Institutos Nacionales de Salud, en ocasiones, las emergencias nos obligan a buscar soluciones externas de gastos médicos.
Por eso, tener un fondo de ahorro personal exclusivo para la salud no es un lujo, sino la llave para mantener tu independencia y tranquilidad.
¿Por qué tener fondos de salud y no solo una cuenta de ahorros?
Tal vez piensas que tener dinero en el banco es suficiente para cualquier urgencia, pero el problema es que, si ese dinero no tiene el objetivo de ser un respaldo para tu salud, terminarás usándolo para otros fines, como el mantenimiento del hogar, para un regalo o una avería del coche.
La realidad es que, con la edad, tu cuerpo requiere más y mejores cuidados. Nadie está exento de una caída, una infección repentina o la necesidad urgente de acudir con un especialista privado sin poder esperar a tener una cita programada.
Ese dinero que sale de tu pensión o ahorros es un gasto significativo, por lo que tener un fondo destinado a gastos médicos te permitirá actuar rápido sin tener que pedir prestado o hasta poner en juego tu patrimonio.
Razones por las que es necesario prevenir gastos médicos
Las instituciones públicas de salud son una red de apoyo importante, pero tienen limitaciones que pueden afectar tu cartera:
- Tiempos de espera: Una cirugía o estudios pueden tardar meses en agendarse, dependiendo de la disponibilidad de médicos e instalaciones.
- Medicamentos específicos: A veces las instituciones no incluyen ciertas marcas o simplemente hay desabasto.
- Emergencias menores: Una caída o una infección que requiere atención inmediata muchas veces termina por atenderse en una clínica privada cercana.
- Equipo de apoyo: Lentes nuevos, aparatos auditivos, una andadera o incluso una silla de ruedas cómoda. Estos mejoran nuestra calidad de vida enormemente, sobre todo durante un tratamiento o recuperación, pero si no cumples los requisitos para obtenerlos a través de una institución pública, pueden convertirse en un gasto considerable.
El estudio Cambios en la Atención Pública de la Salud en México (2018-2024) de México Evalúa —elaborado con base en los datos de la ENIGH 2024— señala que las personas adultas mayores enfrentan el incremento más elevado en el gasto en salud con un alza del 46%.
De 2018 a 2024, los hogares encabezados por adultos mayores tuvieron un incremento del 46% en gastos de salud, lo que se relaciona con el aumento en sus necesidades de atención médica (México Evalúa, 2025).

¿De cuánto debe ser tu fondo de gastos médicos?
Para empezar, debes saber que no necesitas ser millonario para iniciarlo: la meta es tener fondos de salud que te den paz mental. Toma en cuenta que, en México, una consulta con un médico especialista privado puede ir desde los $500 hasta más de $2,000 pesos, dependiendo de la especialidad. Asimismo, una noche de hospitalización sencilla puede costar desde $10,000 pesos en adelante.
La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) reportó que, durante 2024, las aseguradoras pagaron más de 122 millones de pesos por siniestros médicos, siendo el costo promedio por siniestro de salud de $117,600 pesos. Esta cifra no es para asustarte, sino para que prevengas y empieces a tomar acción desde hoy.
Lo ideal es que el fondo de ahorro personal que destines para tu salud sea equivalente a entre 3 y 6 meses de tu pensión; sin embargo, puedes empezar con metas más pequeñas y realistas:
- Meta inicial: Juntar el equivalente a un mes de tu pensión o ingreso actual.
- Meta ideal: Tener lo suficiente para cubrir una hospitalización de 2 días en una clínica mediana o el costo de tus medicamentos por 6 meses.
Estas son algunas estrategias para conseguirlo:
Arma tu fondo sin descapitalizarte
Si sientes que tu pensión apenas te alcanza, puedes seguir estas prácticas para armar tu fondo y poco a poco disminuir tu gasto de bolsillo en salud.
- Redondea tu pensión; por ejemplo, si es de $8,250 pesos, proponte ahorrar $250 y quedarte solo con los $8,000 restantes para otros gastos. Ese pequeño sobrante irá creciendo con el tiempo.
- Usa tu tarjeta del INAPAM en todo lo que puedas: transporte, farmacias, pago de predial, agua y súper. Ese dinero que te ahorres por los descuentos, mételo directo a tu fondo de salud.
- Vende cosas que ya no uses. Una venta de garaje con ayuda de tus hijos y nietos puede darte el empujón para empezar tu fondo.
Guarda tu dinero y evita que pierda valor
Tener el dinero debajo del colchón no es una buena estrategia y menos con la inflación, ya que tu dinero pierde fuerza.
Consulta las opciones que ofrece el banco en el que tienes tu cuenta de nómina; algunos manejan cuentas adicionales que te dan un pequeño rendimiento por tener tu dinero ahí. Lo importante es que sea una cuenta separada de donde recibes tu pensión para no tentarte a gastarlo.
También puedes investigar otras alternativas que te generen un rendimiento, aunque sea pequeño, y que te permitan disponer de tu dinero cuando lo requieras.
La importancia de la prevención: tu fondo durará más
El mejor fondo de salud es el que no se usa. Por ello, cuídate y hazte chequeos con regularidad, especialmente si tienes algún padecimiento o enfermedad crónica; hacerlo te evitará un gasto de bolsillo en salud que te desestabilice.
Cada acción suma: acude a las clínicas de salud pública para tus chequeos preventivos, aliméntate sanamente, haz ejercicio aunque sea de bajo impacto y cuida tu ingesta de azúcar, grasas y comidas procesadas. Esta es la inversión más sencilla y con mejor rendimiento que puedes hacer en ti.
Preguntas frecuentes sobre los fondos para gastos médicos
¿Te surgieron más dudas? Encuentra la respuesta que buscas.
¿Es mejor un fondo de ahorro o un seguro de gastos médicos?
Se complementan entre sí. El fondo es para evitar el gasto de bolsillo repentino y tener un ahorro preparado para consultas, estudios o medicamentos. El seguro te cubre ante eventos mayores, como cirugías o tratamientos extensos.
¿Y si mi fondo no me alcanza para cubrir el gasto médico?
Si la emergencia supera tus ahorros, sigue estos pasos:
- Usa el fondo para estabilizar: Paga la atención o los costos iniciales con tu fondo de salud. De esta forma, ganas tiempo en lo que consigues otra solución.
- Triangulación con el sector público: Si la atención primaria se dio en una clínica u hospital privado, solicita el traslado a una unidad del IMSS o ISSSTE. Toma en cuenta que, si no eres derechohabiente, tendrás que pagar por los servicios.
- Préstamos para emergencias médicas: Como última instancia, puedes pedir un préstamo o crédito para solventar el gasto. Considera tranquilamente las opciones disponibles para evitar una deuda alta a largo plazo.
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