
Los cambios en nuestros ingresos son una realidad constante, ya que puedes recibir ese ascenso que tanto esperabas, enfrentar un recorte de personal en tu trabajo o incluso decidir emprender y, por lo tanto, tener ingresos variables. Pero la verdadera cuestión no es cuánto ganas, sino cómo organizas tu presupuesto personal.
Manejar el dinero cuando tus ingresos cambian genera ansiedad, pero también es una oportunidad importante para poner orden. Por ello, hoy queremos resolver tus dudas, desde “¿cómo organizar mis pagos?” hasta “¿cuánto debo ahorrar de mi sueldo?” para que protejas tu estabilidad financiera sin importar si hoy tienes más o menos ingresos que ayer.
Empieza por hacer un diagnóstico de tu nueva realidad
Antes de tomar decisiones drásticas, necesitas un panorama claro de tu situación. No puedes planear una ruta si no sabes de dónde partes.
Si tus ingresos bajaron por pérdida de empleo o emprendimiento
Es momento de apretarse el cinturón; no es para entrar en pánico, sino para ser estratégico. Haz una lista de todos tus gastos y sepáralos en dos columnas:
- Imprescindibles (renta, comida, colegiaturas, luz, agua y otros servicios).
- Prescindibles (plataformas de streaming, salidas de ocio o entretenimiento).
Una vez que los tengas identificados, analiza cuáles puedes eliminar o ajustar para tener más dinero para tu ahorro y gastos necesarios.
Si tus ingresos subieron por un aumento salarial
¡Felicidades! Pero cuidado con los gastos excesivos. Puedes correr el riesgo de que, al tener más ingresos, empieces a gastar más automáticamente y no ahorrar lo correspondiente a tu nuevo sueldo, o bien, confiarte y terminar endeudado.
¿Cómo administrar mi sueldo mensual? 6 acciones fundamentales
Ahora que has identificado tu punto de partida, llegó la hora de tomar acción directa en la planeación de tu presupuesto personal.
1. Ajusta tu presupuesto personal y checa tus prioridades
El presupuesto es tu brújula. Para ajustarlo según tu nueva situación, te recomendamos seguir la regla 50/30/20:
- 50% para necesidades básicas, es decir, renta, despensa, transporte, servicios, etc.
- 30% para deseos, gustos y entretenimiento. Si tus ingresos bajaron, este es el primer porcentaje que debes reducir lo más posible.
- 20% para ahorro y deudas. Este es el seguro financiero que te dará tranquilidad ante cualquier emergencia o imprevisto.
No guardes el dinero en efectivo. Lo mejor es depositarlo en una cuenta bancaria (de preferencia de ahorro e inversión) para protegerlo de robos o accidentes.
2. Organiza tus pagos
Para que el dinero rinda lo más posible, el orden es sagrado:
- Vivienda, alimentación y educación: Las necesidades básicas para vivir y brindarle bienestar a tu familia.
- Pago de servicios: Luz, agua, gas e internet, que hoy son los servicios indispensables para estudiar, trabajar o buscar empleo.
- Deudas con intereses altos: Pagar tarjetas de crédito y evitar usarlas en exceso es prioritario para cumplir con tus compromisos financieros y mantener un historial crediticio sano.
- Suscripciones y lujos: Son lo último en la lista, dado que es más sencillo recortar este tipo de gastos o encontrar alternativas más económicas. Por ejemplo, aprovechar las entradas gratuitas a museos o centros culturales, hacer un picnic en el parque, preparar comidas en casa o aprovechar promociones.
3. Aprende a planificar tus ingresos variables
Si eres trabajador independiente, tienes un negocio o tus ingresos son variables, resolver la pregunta “¿cómo administrar mi sueldo mensual?” implica un mayor reto.
¡Ojo! El error más común es gastar mucho en los “meses buenos” y sentirse presionado en los “meses malos”. Por eso, aunque ganes cantidades distintas cada mes, establece un sueldo promedio para tener una base sólida para planear tu presupuesto personal.
Por ejemplo, si tus ganancias máximas son de $15,000 pesos y tus mínimas son de $8,000, intenta vivir como si siempre ganaras esos $8,000 pesos.
Guarda el excedente de los meses buenos en una cuenta distinta o un apartado para diferenciarlo, ya que este será tu “fondo de estabilización” para cubrir los meses en los que tus ingresos bajen.
4. Acuérdate del fondo de emergencias
Si algo es seguro, es que lo inesperado llega en el momento menos oportuno. Es por eso que tener un fondo de emergencias es vital, pues es dinero ahorrado exclusivamente para situaciones fuera de tu control, como gastos médicos, reparaciones urgentes o desempleo.
- ¿Cuánto ahorrar? Lo ideal es tener de 3 a 6 meses de tus gastos básicos (no de tu sueldo, sino de lo que necesitas para sobrevivir).
- ¿Dónde ponerlo? En una cuenta que te dé aunque sea un poco de rendimiento, pero que te permita sacar el dinero rápido si llegaras a necesitarlo.

5. Protege tu estabilidad financiera
Cuando los ingresos disminuyen, la tentación de usar la tarjeta de crédito como extensión del sueldo es muy tentadora, ¡pero no lo hagas!
- Si tus ingresos bajaron, evita nuevas deudas a toda costa. Aunque el pago parezca pequeño, es un compromiso que resta tranquilidad a tu futuro.
- Si prevés que no podrás pagar un crédito o servicio, no esperes a que te busquen los despachos de cobranza. Acércate al banco o a la entidad y explica tu situación con honestidad, ya que pueden ofrecerte esquemas de reestructuración que protegen tu historial crediticio y tu patrimonio.
6. Invierte en ti para crecer
Aun cuando tus ingresos aumenten o disminuyan, lo ideal es invertir en tu desarrollo profesional.
- Si tienes más ganancias, puedes buscar un curso presencial o en línea para capacitarte en el área de tu interés.
- Si no tienes tanta flexibilidad de gasto, consulta videos en YouTube o inscríbete a cursos en línea gratuitos para aprender nuevas habilidades que te permitan generar más ingresos en el futuro. Actualmente, existen muchas plataformas y programas de apoyo para capacitación, ¡aprovéchalos!
No subestimes los gastos hormiga, como el cafecito de la calle o las comisiones por no retirar efectivo en el cajero automático de tu banco. En tiempos donde es necesario maximizar el ahorro, cada peso cuenta.
Toma el control de tus finanzas con un presupuesto personal
No esperes a que tu situación financiera sea crítica para actuar. La diferencia entre el estrés y la tranquilidad es tener una buena planeación desde el inicio.
¿Listo para dar el primer paso para administrar mejor tu sueldo y pagos?
Preguntas frecuentes sobre el presupuesto personal
¡No te quedes con la duda! Encuentra más información para mejorar en la gestión de tu dinero.
¿Cuánto debo ahorrar de mi sueldo si tengo muchas deudas?
Lo ideal es destinar al menos el 10% al ahorro de emergencia y el 10% al pago de tus deudas. Si la situación es crítica, prioriza el pago de deudas con intereses más altos utilizando el método avalancha.
¿Cómo organizar mis pagos si mis fechas de cobro cambiaron?
Utiliza un calendario financiero para alinear los pagos de servicios básicos a tu fecha de mayor flujo de efectivo; de igual modo, automatiza lo que sea posible para evitar recargos por pago tardío.
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