
Cuidar de los padres o abuelos durante la vejez es un acto de amor que también implica una gran responsabilidad. Conforme aumentan las necesidades de atención, salud y acompañamiento, los gastos de un adulto mayor pueden ser difíciles de sostener para una sola persona.
Por eso, antes de que surjan inconformidades, es recomendable establecer acuerdos familiares que ayuden a definir:
- ¿Quién puede aportar dinero?
- ¿Quién puede hacerse cargo de los cuidados?
- ¿Cómo se tomarán las decisiones relacionadas con las finanzas?
De esta manera, la carga económica y las tareas de cuidado pueden distribuirse de acuerdo con las posibilidades reales de cada integrante.
Radiografía mensual sobre los gastos de un adulto mayor
El primer paso para dividir los gastos es conocer cuánto se necesita realmente cada mes, como se hace con un presupuesto personal.
En este caso, se puede armar una lista completa donde se considere todo, desde la compra de medicamentos hasta alimentación y cuidados, separando los gastos fijos, variables y aquellos que pueden aparecer de manera ocasional:
| Categoría | Ejemplos de gastos | Frecuencia |
|---|---|---|
| Salud | Medicamentos, consultas, estudios, terapias y tratamientos | Mensual o variable |
| Cuidados | Enfermera, cuidador, acompañamiento o asistencia para actividades diarias | Mensual o variable |
| Alimentación | Despensa, alimentos especiales, suplementos indicados por profesionales | Mensual |
| Higiene | Productos de higiene personal, pañales para adulto mayor y artículos de cuidado | Mensual |
| Vivienda y servicios | Renta, mantenimiento, luz, agua, gas, teléfono e internet | Mensual |
| Transporte | Traslados a consultas, terapias o actividades | Variable |
| Entretenimiento | Salidas, actividades recreativas, televisión o plataformas | Mensual o variable |
| Calidad de vida | Ropa, calzado, adaptaciones del hogar o artículos de apoyo | Variable |
| Emergencias | Gastos médicos inesperados, reparaciones o necesidades extraordinarias | Ocasional |
No todas las categorías aplican en cada caso, pues quizás el adulto mayor cuenta con vivienda propia o vive con familiares, por lo que no es necesario pagar renta. Lo mismo con los servicios: habrá algunos que no utilice o que quizás alguien más se encarga de cubrirlos porque es quien más los utiliza.
Por otro lado, conviene revisar los estados de cuenta, recibos y comprobantes de los últimos meses de quienes llevan la carga económica. Así será más fácil distinguir entre un gasto habitual y uno extraordinario.
Crea una categoría de “gastos extraordinarios” aunque no se utilice todos los meses. Tenerla contemplada permite que una hospitalización, reparación o compra inesperada no desestabilice todo el presupuesto familiar.
Evaluar las fuentes de ingreso
Una vez calculado el gasto mensual, el siguiente paso es determinar cuánto puede cubrir el propio adulto mayor con sus recursos. Entre las posibles fuentes de ingreso puede haber:
- Pensión del IMSS o del ISSSTE.
- Pensiones o apoyos gubernamentales.
- Ingresos por algún trabajo o actividad independiente.
- Rentas de propiedades.
- Ahorros o inversiones.
El objetivo es obtener una cifra clara:
Total de los gastos mensuales menos los ingresos disponibles = cantidad que necesita cubrir la familia
Por ejemplo:
| Concepto | Monto mensual |
|---|---|
| Gastos totales | $18,000 |
| Ingresos del adulto mayor | $11,000 |
| Déficit por cubrir | $7,000 |
Aquí se observa que la familia deberá cubrir $7,000, considerando que los recursos del adulto mayor se utilicen de manera adecuada para sus propias necesidades.
También hay que tomar en cuenta que no todas las personas mayores tienen ingresos fijos, como una pensión, ahorros o ingresos suficientes. Así que, antes de asignar responsabilidades financieras, hay que ajustar el presupuesto según el contexto familiar.
Acuerden qué recursos del adulto mayor pueden utilizarse para sus gastos y quién tendrá autorización para administrar pagos, cuentas o compras. Esto evitará confusiones posteriores y protegerá la economía de todos en la familia.
3 estrategias para repartir la aportación entre familiares
Cuando no sea posible cubrir el total o parte de los gastos de un adulto mayor,conviene establecer cómo se cubrirá y qué responsabilidad tendrá cada integrante. Para lograrlo, es posible:
1. Hacer un reparto proporcional o equitativo
Una alternativa es dividir el déficit en partes iguales entre los familiares que participarán. Por ejemplo, si faltan $7,000 al mes y cuatro personas pueden aportar, cada una podría cubrir $1,750.
Sin embargo, también puede establecerse un reparto proporcional a los ingresos. Si una persona tiene mayores posibilidades económicas que las demás, podría cubrir una parte más grande de la carga económica, mientras que quienes tienen menos ingresos aportan una cantidad menor:
| Familiar | Ingreso disponible | Aportación acordada |
|---|---|---|
| A | $30,000 | $2,800 |
| B | $20,000 | $1,900 |
| C | $15,000 | $1,400 |
| D | $10,000 | $900 |
| Total | — | $7,000 |
Cabe señalar que esta división se contempla en el Código Civil Federal sobre la obligación de hijos o familiares directos para proporcionar alimentos al adulto mayor.
Específicamente, el artículo 311 establece que la aportación debe considerar tanto las necesidades de quien recibe el apoyo como las posibilidades económicas de quien lo proporciona. Por su parte, el artículo 312 señala que, cuando son varias las personas que deben contribuir, el gasto puede repartirse entre ellas según sus recursos.
2. Aporte económico o apoyo en cuidados
Más allá de la carga económica, toma en cuenta que puede haber familiares con más tiempo disponible para apoyar con cuidados y acompañar al adulto mayor. De tal modo, hay que valorar todo tipo de ayuda, por ejemplo:
- Un integrante puede encargarse de pagar medicamentos y consultas
- A alguien se le designa el transporte y acompañamiento a citas
- Otra persona puede preparar alimentos o supervisar su rutina
- Un familiar puede cubrir parte de los gastos de la vivienda
Esto permite asignar responsabilidades de acuerdo con las posibilidades de cada integrante y reconocer que el tiempo dedicado al cuidado también representa un esfuerzo. Pero, para que funcione, es crucial que las tareas queden bien definidas, recordando que los cuidados no deberían convertirse en una obligación implícita para quien vive más cerca o tiene mayor disponibilidad.
Hagan una lista semanal de las tareas de cuidado y asignen responsables concretos. En lugar de “ayudar con las consultas”, es mejor establecer “llevarlo a la consulta del segundo martes de cada mes”.
3. Herramientas para una gestión financiera transparente
Cuando varias personas aportan dinero, conviene llevar un registro para saber exactamente cuánto se ha pagado y qué gastos siguen pendientes. Para ello, una hoja de cálculo o una aplicación de finanzas funcionan para registrar:
- Ingresos del adulto mayor.
- Aportaciones de cada familiar.
- Gastos pagados.
- Gastos pendientes.
- Gastos extraordinarios.
- Saldo disponible.
También pueden establecer una cuenta destinada exclusivamente a los gastos de cuidado, considerando las condiciones legales y bancarias aplicables. De esta forma, los movimientos relacionados con el presupuesto pueden mantenerse separados de las finanzas personales de cada integrante.

Cuidar y asignar responsabilidades para el bienestar familiar
Debido a que los gastos de un adulto mayor pueden cambiar con el tiempo y convertirse en una responsabilidad importante para toda la familia, se vuelve indispensable repartir tanto la carga económica como la carga de cuidados, de tal modo que todos estén de acuerdo.
Así, con transparencia, empatía y comunicación, se pueden definir acuerdos familiares para organizar los cuidados y las finanzas, sin perder de vista lo más esencial: procurar el bienestar y la calidad de vida del adulto mayor.
Preguntas frecuentes sobre los gastos de un adulto mayor
¿Qué pasa si un familiar no puede aportar dinero?
Los acuerdos familiares pueden contemplar otras formas de participación, como realizar compras, acompañar a consultas, preparar alimentos, gestionar trámites o asumir determinadas tareas de cuidado. Así, la carga económica no se convierte en el único criterio para medir la colaboración.
¿Cada cuánto deben revisarse los gastos de un adulto mayor?
Es recomendable revisar el presupuesto de forma periódica y, especialmente, cuando cambien los ingresos, las condiciones de salud o las necesidades de cuidado. Una revisión cada tres o seis meses puede ayudar a detectar aumentos en los gastos y ajustar las aportaciones.
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